Sáb. Feb 14th, 2026

Entre el bloqueo y la dignidad: Cuba en resistencia

La crisis energética en la isla hoy

En la actualidad, la isla se encuentra sumida en una profunda crisis marcada por el bloqueo económico impuesto por Estados Unidos. Esta situación ha provocado una severa crisis energética y de combustible que se manifiesta en apagones constantes, suspensión de vuelos por falta de combustible y una fuerte pérdida del poder adquisitivo del pueblo cubano. Sin embargo, este escenario no es nuevo. Desde el inicio del proceso revolucionario, el asedio estadounidense ha sido persistente y estructural.

Sanciones económicas como herramienta de presión estructural

La crisis debe analizarse en múltiples dimensiones. En primer lugar, las sanciones económicas no pueden entenderse únicamente como decisiones políticas: funcionan como herramientas del capital para disciplinar proyectos considerados disidentes o rupturistas respecto del orden internacional dominante. En segundo lugar, es necesario observar la relación centro-periferia entre Estados Unidos y Cuba, una dinámica histórica que también ha marcado al resto de América Latina. En tercer lugar, el combustible debe entenderse como un recurso estratégico central para los procesos productivos, considerando que el transporte y el desarrollo industrial dependen en gran medida del acceso a la energía.

Un bloqueo que trasciende lo económico

Desde esta perspectiva, el bloqueo no es solo político ni exclusivamente económico. Sus efectos tienen una dimensión humanitaria directa, ya que impactan de forma desproporcionada a la clase trabajadora cubana, a las mujeres, a la infancia y a las personas mayores. Surge entonces una contradicción central: ¿se trata únicamente de problemas de gestión interna o de un sistema de presión estructural externa que busca condicionar el desarrollo del país bajo la lógica histórica de la Doctrina Monroe?

El bloqueo como mecanismo contemporáneo de control económico

Las sanciones económicas deben entenderse como una forma contemporánea de control geopolítico. Un bloqueo prolongado puede profundizar la escasez de alimentos, generar crisis migratorias y deteriorar las condiciones de vida de la población. En este contexto, el bloqueo opera como una herramienta estructural del poder económico global. Cuando los intereses del capital se perciben amenazados, la reacción suele adoptar formas de presión económica sostenida, algo que ha marcado la historia de la Cuba revolucionaria durante décadas.

Energía, poder y vida cotidiana

Estados Unidos, como actor central del sistema económico internacional, condiciona el acceso a recursos estratégicos con el objetivo de influir en la vida económica, social y política del país. Las relaciones económicas determinan directamente la vida cotidiana: limitar el acceso a la energía no implica solo apagones, sino restricciones materiales profundas que afectan el funcionamiento diario de la sociedad.

Una crisis que es también una disputa de poder

Cuando la energía y el combustible se transforman en variables geopolíticas, la crisis deja de ser un problema técnico que puedan resolver expertos o tecnócratas. Se convierte en una disputa por el poder. En ese escenario, los principales afectados no son las élites políticas, sino el pueblo cubano: hombres, mujeres, niños y personas mayores que enfrentan las consecuencias materiales de decisiones tomadas a escala global.

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